¿Qué dice la Biblia acerca del dinero?

 ¿Qué dice la Biblia acerca del dinero?

En las iglesias hay ciertos temas que son bastante sensibles y que generan mucha controversia, como son el caso del sexo y las relaciones de pareja. No obstante, existe un tema que en algunas iglesias casi no se toca, mientras que en otras es el orden del día. ¿A qué me estoy refiriendo? Al dinero. 

Hay líderes cristianos, pastores y evangelistas, que son adherentes al falso evangelio de la prosperidad y no saben hacer otra cosa que no sea hablar de dinero en los púlpitos. Sin embargo, también se da el caso de que hay otros líderes que, por alguna razón, jamás abordan este tema. Pero, ¿qué dice la Biblia acerca del dinero? ¿Habla ésta al respecto? Observemos:

El dinero no es malo ni es pecado tenerlo.

He notado que algunos cristianos tienen una actitud hostil hacia el dinero, como si el dinero fuera algo satánico, pero la Biblia no dice en ninguna parte que tener dinero o poseer riquezas sea algo pecaminoso. De hecho, hubo personas en las Escrituras que eran bastante adineradas y eran fieles seguidores del Señor. José de Arimatea, por ejemplo, el que donó la tumba en la cual sepultaron a Jesús, era bastante rico y eso no fue un impedimento para que sirva al Señor. “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús”. (Mateo 27:57 RV60, negritas nuestras).

Job, por otro lado, era uno de los hombres más ricos de su época, y al mismo tiempo, una de las personas más piadosas que encontramos en toda la Biblia, porque en realidad, el dinero no es malo ni pecaminoso. De hecho, pienso que es un error afirmar que la Biblia dice que el dinero es malo, puesto que no es cierto. Lo que la Biblia condena es el amor enfermizo al dinero. “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”. (1 Timoteo 6:10 NVI, negritas nuestras).

Si el dinero no es malo, ¿por qué dice la Biblia que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de los cielos?

La historia del joven rico de Marcos 10 no enseña que ser rico es una sentencia de muerte, sino que confirma lo que hemos dicho en los párrafos anteriores. El problema del joven rico no eran sus posesiones, sino que amaba demasiado lo que tenía como para venderlo y darlo a los pobres, en otras palabras, el amor que este joven tenía por su dinero superaba el amor que tenía por Dios y por su prójimo.

Dios es quien da el poder para hacer las riquezas.

En los puntos anteriores, establecí que el dinero no es malo ni pecaminoso, que lo que resulta pernicioso es el amor obsesivo por los bienes materiales. De hecho, Dios es quien da las habilidades para crear las riquezas. “Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día”. (Deuteronomio 8:18 RV60, negritas nuestras).

David, por su parte, confirma lo que dice Deuteronomio al decir que las riquezas vienen de Dios. “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos”. (1 Crónicas 29:12 RV60).

¿Cuál debe ser la actitud de los cristianos hacia el dinero?

La actitud de los cristianos hacia las posesiones debe estar fundamentada en lo que la Biblia dice acerca del dinero.

  • Los cristianos podemos luchar para conseguir lo que queremos, pero debemos contentarnos con lo que Dios nos haya dado. No podemos recibir lo que queremos, si no valoramos lo que tenemos. “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”. (1 Timoteo 6:7-8 RV60).
  • Podemos tener riquezas, pero no podemos poner nuestra confianza en ellas, puesto que éstas no durarán para siempre. “Porque las riquezas no duran para siempre; ¿Y será la corona para perpetuas generaciones?” (Proverbios 27:24 RV60). Nuestra confianza debe descansar única y exclusivamente en Dios. No podemos servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo. Vea Mateo 6:24.
  • Debemos honrar al Señor con nuestros bienes. “Honra a Jehová con tus bienes,
    Y con las primicias de todos tus frutos”.
     (Proverbios 3:10 RV60). Lo que esto significa es que debemos contribuir con nuestro dinero para que la obra de Dios avance.

Vea también Ofrendas y contribuciones: una perspectiva bíblica.

Amados hermanos, no es malo tener dinero, podemos ser muy ricos y ser buenos siervos del Señor. Sin embargo, debemos tener muy claro lo que la Biblia dice acerca del dinero. No hagamos del dinero un dios, ni permitamos que ese sea el tema central de todas nuestras predicaciones y enseñanzas en la iglesia. No dejemos de creer en un Dios que prospera, pero jamás debemos sustituir el mensaje de la cruz por el del falso evangelio de la prosperidad.

Con cariño,

Emmanuel Paniagua.

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