martes, 10 de marzo de 2020

¿Puede Dios arrepentirse o cambiar de parecer?


La Biblia es un libro que, a simple vista, no es tan fácil de comprender y en ocasiones, pareciera tener contradicciones. Un ejemplo de esto es que la misma enseña en algunos pasajes que Dios es inmutable, mientras que en otros parece indicar que Dios cambia de parecer.

“Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”. (Malaquías 3:6).

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. (Santiago 1:17, énfasis añadido).

“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19).

Cada uno de los versículos antes citados claramente indican que Dios es inmutable e inamovible, es decir, que Dios no cambia de opinión ni de parecer. Sin embargo, vamos a ver otros pasajes de las Escrituras que parecen indicar lo contrario.

“Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”. (Génesis 6:6).

“Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo”. (Éxodo 32:14).

Esto es una contradicción ¿no lo es? Pues no, no lo es. Siempre he afirmado que la Biblia no se contradice. A veces, simplemente no entendemos un pasaje y por eso creemos que hay inconsistencias en la palabra del Señor. Explicaré, no obstante, lo que ocurre con los pasajes que he indicado arriba.

Hay tres cosas que debemos conocer para poder entender estos pasajes que aparentan ser contradictorios: en primer lugar, es menester saber que la Biblia está repleta de figuras literarias que, si son ignoradas, pueden dirigir al lector o al estudioso de ésta a errores de interpretación. Una de las tantas figuras literarias que aparece en las Escrituras es la antropopatía o antropopatismo que viene del vocablo griego “antropo” que quiere decir hombre y “pathos” que significa sentimientos. En otras palabras, la antropopatía es la atribución de sentimientos humanos a Dios con el fin de hacer más comprensible la manera en la que Dios se siente con respecto a ciertas actitudes humanas. Génesis 6:6 donde dice que Dios se arrepintió de haber creado al hombre y que le dolió en su corazón es un ejemplo de esto. Aquí, la Biblia no enseña que Dios cambió de parecer acerca de la creación del hombre, sino que usa un sentimiento humano (arrepentimiento) para hacernos entender cuán dolido estaba Dios con la humanidad. Si Dios se hubiera arrepentido del todo de haber creado al hombre, entonces nos hubiera aniquilado a todos y no hubiera preservado el remanente que preservó cuando el diluvio de Noé.

La segunda cosa que tenemos que tomar en consideración es que en la Biblia existen declaraciones condicionales y determinaciones incondicionales. Las declaraciones condicionales son las cosas que Dios dice que hará, pero que están condicionadas a actitudes y decisiones humanas. Un ejemplo de esto es encontrado en el libro del profeta Jonás cuando Dios lo envía a Nínive a pregonar arrepentimiento porque la maldad de los ninivitas había hastiado a Dios. Dios había dicho que destruiría a Nínive si ésta no se arrepentía. Sin embargo, Nínive se arrepintió de su pecado y Dios se arrepintió del mal que había pensado hacerle. “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”. (Jonás 3:10). ¿Es acaso Dios mutable porque se arrepintió de destruir la referida ciudad? Por supuesto que no. La destrucción de Nínive era una declaración condicional, estaba condicionada al arrepentimiento de aquella ciudad.

Las determinaciones incondicionales, en cambio, son las cosas que, en su soberanía, Dios dice que hará y que no están sujetas a ningún evento humano. Por ejemplo, Dios prometió a David que después de su muerte habría un descendiente suyo que se sentaría en su trono y que su trono sería estable perpetuamente (vea 1 Samuel 7). Ninguna de estas promesas estaban condicionadas a lo que David hiciera o dejara de hacer, por esta razón, la misma es una determinación incondicional.

Por último, está la Justicia de Dios. Si Dios hace una declaración condicional como en el caso que citamos anteriormente, es decir, el caso de Nínive; Dios siempre actuará de acuerdo con lo que es justo. En otras palabras, si Dios dice que destruirá a Nínive si la misma no se arrepiente y ésta se arrepiente, pero pese a su arrepentimiento, Dios la destruye ¿actuaría Dios con justicia? Por supuesto que no, pero como Dios es justo, Él perdonó la ciudad en cuestión.

Concluyo afirmando enfáticamente que Dios no cambia y nunca cambiará, puesto que Él es inmutable y hago hincapié una vez más en el hecho de que no hay contradicciones en la Biblia, y que si algo aparenta ser contradictorio es simplemente porque nuestra mente finita aún no logra entender esos pasajes bíblicos.

By. Emmanuel Paniagua (Héctor)

Soy cristiano evangélico, dominicano, apasionado por Dios y su Palabra. 


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