Luego de huracanes, terremotos, coronavirus y polvo del Sahara... llega la sequía a Puerto Rico

San Juan, PR

La sequía en Puerto Rico forzará a muchos de sus residentes a padecer racionamientos de agua a partir del jueves, luego de haber sufrido dos destructivos huracanes, una serie de terremotos, la pandemia y, últimamente, el cubrimiento de su cielo por el polvo del Sahara.

En la última de una serie de catástrofes que afectan este territorio estadounidense en el Caribe, las autoridades puertorriqueñas declararon este lunes emergencia nacional por la sequía y anunciaron un plan de racionamiento de agua.

"Hemos estado enfrentando un periodo de baja precipitación, lo cual, unido a las continuas réplicas (...) y ante la pandemia del coronavirus, atenta contra el bienestar general, incluyendo los servicios básicos y la salud de nuestra ciudadanía", escribió la gobernadora Wanda Vázquez Garced en un comunicado.

A partir del jueves se racionará el suministro de agua en la capital, San Juan, así como en otros municipios surtidos por el embalse Carraízo, que padece un "descenso dramático".

Otras localidades de la isla ya estaban bajo un plan de racionamiento.

Además, desde hace una semana, Puerto Rico ha tenido el cielo cubierto por una pantalla brumosa: es una nube de polvo del Sahara que viajó 8,000 kilómetros desde África a través del Océano Atlántico y se está extendiendo a lo largo del mar Caribe.

Y este domingo la isla padeció un recrudecimiento de los sismos, aunque ninguno de ellos dejó daños estructurales.

Una seguidilla de terremotos no ha dejado de sacudir Puerto Rico desde que se registrara el primero el 28 de diciembre. Son de baja magnitud pero constantes y han dañado cientos de estructuras, dejando a miles de personas viviendo en refugios.

Mientras tanto, los puertorriqueños han estado lidiando con la pandemia y una de las restricciones más estrictas de Estados Unidos luego de convertirse en el primer estado o territorio en ordenar toque de queda.

Antes de eso, la isla aún intentaba levantar cabeza después del devastador paso de los huracanes Irma y María en septiembre de 2017, que dejaron casi 3.000 muertos según cifras del gobierno local.

Ambas tormentas, que azotaron la isla con diferencia de dos semanas, dejaron grandes sectores de la isla sin conexión telefónica por meses y sin electricidad por prácticamente un año.

Otro tipo de desastre azotó la isla el año pasado. Un escándalo político vinculado a la gestión de los huracanes provocó que decenas de miles de personas tomaran las calles en las protestas más multitudinarias de la historia de la isla, forzando al entonces gobernador, Ricardo Rosselló, a renunciar al cargo.
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