Bogotá reabre comercio no esencial mientras la COVID-19 acelera en Colombia

Bogotá reabre comercio no esencial mientras la COVID-19 acelera en ColombiaBogotá, Colombia
Los comercios no esenciales de Bogotá comenzaron este martes su reapertura después de casi tres meses cerrados por la cuarentena contra el coronavirus en momentos en que la pandemia se acelera en toda Colombia, principalmente en la capital y en el departamento caribeño del Atlántico.
Con la nueva disposición, establecimientos comerciales como las papelerías, peluquerías o floristerías pueden, previa autorización de la Alcaldía de Bogotá, volver a abrir sus puertas al público y en horarios diferenciados para evitar aglomeraciones en las calles.
La medida aplicada, a pesar de que la cuarentena nacional estará vigente hasta el 30 de junio, busca paliar la crisis de miles de familias afectadas económicamente por la pandemia, pero supone también un mayor control para frenar la velocidad de los contagios que ya ascienden a 16,404 en Bogotá, con 393 víctimas mortales.
"Como ya hay casi cinco millones de personas circulando, si todos salimos al tiempo volvemos a subir la velocidad de contagio (...) Por un lado esto alivia el bolsillo, pero por el otro sube el riesgo de contagio", advirtió la alcaldesa de la capital, Claudia López.
El Gobierno nacional autorizó desde hace dos semanas la apertura de estas actividades en todo el país, disposición presidencial que Bogotá acogió solo hasta hoy, después de poner a prueba un plan piloto con la apertura de cuatro centros comerciales para evaluar primero el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.
ALERTA NARANJA EN BOGOTÁ
Con 16.,04 casos de los 53,063 que se han confirmado en el país, el desborde de contagios en Bogotá hizo que la ciudad sobrepasara el 55 % de ocupación de las camas de unidades de cuidados intensivos (UCI) disponibles para pacientes de COVID-19.
Ante esa situación, López declaró el domingo pasado la alerta naranja en todo el sistema hospitalario, medida que permite a su Administración asumir el control de todas las UCI, tanto públicas como privadas.
Además, puso desde hoy bajo cuidados especiales otros seis sectores de la ciudad en los que fue restringida la circulación de vehículos y personas hasta fin de mes por el incremento de contagios.
"Si llegamos al 75 % (de la ocupación de las UCI) nos veremos en la obligación de hacer cuarentena estricta otra vez en toda la ciudad", advirtió la alcaldesa sobre las nuevas disposiciones.
MÁS RESTRICCIONES
Para controlar las aglomeraciones, la Alcaldía dispuso que todo el comercio funcionará desde el mediodía, dos horas después de que empiezan a operar los sectores de manufactura y construcción, que ya estaban habilitados.
La Alcaldía también decretó la medida de "pico y cédula", que restringe la salida de los ciudadanos, pero esta vez dependiendo del último dígito de su documento de identidad.
El "pico y cédula" se usará para hacer diligencias bancarias, compras, pagos de servicios y trámites notariales, pero no para quienes tengan que ir a sus lugares de trabajo.
Los días impares no pueden ingresar a estos establecimientos aquellas personas cuyo último número de su cédula de ciudadanía sea impar, y lo mismo en el caso de los pares.
MÁS DE 6,000 PRUEBAS EN SOACHA
Por su parte, las autoridades de Soacha, municipio aledaño a Bogotá, comenzaron hoy la toma de 6,650 pruebas de detección de coronavirus, jornada que se extenderá hasta finales de julio.
"Estamos haciendo un ejercicio de tamizaje a población que está en riesgo y estamos dirigiéndonos a conglomerados como los comerciantes de la plaza (de mercado), pero también vamos a recoger las diferentes comunas de Soacha y los corregimientos", explicó a Efe el secretario de Salud de Soacha, Mauricio Molina.
La ciudad pasará de hacer 30 pruebas diarias a 200 que serán tomadas a ciudadanos con mayor vulnerabilidad frente a la pandemia, como mayores de 70 años, personal de salud y transportitas.
"La idea es poder detectar de manera temprana casos positivos para poder hacer el aislamiento", agregó Molina.
CERCOS EN BARRANQUILLA
En Barranquilla, otro gran foco de COVID-19 en el país, las autoridades implantaron cercos epidemiológicos en barriadas y plazas de mercado para tratar de frenar la pandemia que está acelerada desde comienzos de mes.
En lo que va de junio, los contagios y defunciones se han duplicado en esta ciudad, capital del caribeño departamento del Atlántico, que a la fecha cuenta con 6.013 casos y 261 fallecidos.
Ante esa emergencia, el alcalde de la ciudad, Jaime Pumarejo, declaró la alerta naranja y ordenó intervenir el sistema de salud en lo relacionado con el manejo de las UCI ante la creciente demanda de respiradores para atender a pacientes con complicaciones.
Ese drama lo vivió la familia de Víctor Vásquez, quien ingresó a la Clínica Murillo con problemas respiratorios relacionados con la COVID-19 y murió cinco días después en la misma sala de urgencias, sin que lo ingresaran a una UCI.
Al respecto, el secretario de Salud de Barranquilla, Humberto Mendoza, dijo a Efe que en la asignación de las UCI "confluyen varios fenómenos como el incremento de enfermedades respiratorias prevalentes en la época, la atención a la morbilidad tradicional y algunos indicadores de accidentalidad, violencia intrafamiliar y agresiones de delincuencia común".
Pese a que la preocupación de las autoridades por los efectos económicos de la pandemia pesó a la hora de autorizar la reanudación del comercio, los epidemiólogos advierten que Colombia todavía no ha llegado al pico de contagios y que ninguna precaución sobra.
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