¿Quién incitó a David a censar al pueblo?

En el Antiguo Testamento, nos encontramos con dos pasajes que muestran una aparente contradicción. 2 Samuel 24 y 1 Crónicas 21 narran un censo que tuvo lugar al final del reinado de David. Sin embargo, el aparente problema no radica en la realización del censo, sino en el hecho de que 2 Samuel declara que Dios incitó a David a que censara al pueblo, mientras que 1 Crónicas dice algo totalmente diferente, el cronista escribió que Satanás fue el que incitó a David para que censara al pueblo de Israel.

“Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá”. (2 Samuel 24:1).

“Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel”. (1 Crónicas 21:1).

Estos pasajes paralelos muestran una tremenda contradicción, ¿no? Pareciera que sí, pero en realidad no. Antes de dar una explicación a esta pequeña discrepancia, les aconsejaré algo. Cuando encontremos pasajes como estos en las Sagradas Escrituras, no emitamos un juicio prematuro en contra de la Biblia, es mejor si, por el contrario, admitimos que quizás nuestro conocimiento es limitado y por eso no entendemos lo que el autor quiso decir.

“La palabra hebrea wayyaset, traducida “incitó”, es idéntica en ambos pasajes. Se describe las acciones de Dios y Satanás con la misma palabra. La diferencia yace en el sentido en que se usa la palabra: Satanás incitó o tentó a David más directamente, mientras se dice que Dios incitó a David porque permitió que se realizara esa tentación”. (apologeticspress.org).

En ocasiones, los autores hebreos utilizaban verbos activos para indicar cosas que Dios permitía. Es decir, en la mentalidad hebrea, Dios hace lo que permite. Dios no incitó directamente a David para que censara al pueblo, sino que permitió que Satanás lo hiciera, pero los escritores bíblicos lo expresan como si Dios mismo lo hubiera hecho.

Estos pasajes no son los únicos en los cuales vemos este tipo de cosas. En Job, por ejemplo, vemos cómo Dios permite que Satanás hiera a Job desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza, pero al final del libro se le atribuye esta acción directamente a Dios.

“Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”. (Job 2:3-7, énfasis añadido).

Si observamos cuidadosamente el pasaje arriba citado, notaremos que Dios simplemente le permite a Satanás herir a Job, pero no es Dios quien directamente envía la sarna sobre él. No obstante, veamos lo que dice otro pasaje del mismo libro:

“Y vinieron a él [a Job] todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él”. (42:11, énfasis añadido).

Jehová no había traído el mal directamente sobre Job, solamente permitió que Satanás lo hiciera, pero para los autores hebreos, permitir algo era similar a hacerlo. Lo mismo sucede en el Nuevo Testamento con la oración modelo. El versículo 13 del capitulo 6 dice: “No nos metas en tentación”. Esto pareciera como si Dios metiera a la gente en tentación, pero en la Biblia vemos claramente que Dios no tienta nadie (Santiago 1:13). Lo que Jesús dice aquí es que pidamos a Dios que no permita que nosotros caigamos en la tentación, porque como dije anteriormente, en la Biblia, cuando Dios permite algo, es como si el mismo lo hiciera.

Concluyo, pues, diciendo, que no hay ninguna contradicción en los pasajes paralelos que describen el censo de David, porque Dios no incitó a David directamente, sino que permitió que Satanás lo haga.

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